En un editorial del año
1987 Via Libre convoca :
Entre
bardos y rapsodas; sátiras y panegíricos; épicos y líricos.
En la penumbra que alumbra. Desde las aguas profundas de lo
instituyente, peleando con las superficies turbias y aceitosas
de lo instituído; lo que no deja pasar; lo que se considera
único; lo hegemónico; lo ambiguo y espectacular como propuesta
de proyecto cultural -jurados calificadores; centros sin periféricos;
narcisos sin arroyos y sin lunas; catedrales sin capilla...
Entre cantos de sirenitas
acapulqueñas, jarochitas y tentaciones transgredidas y consumadas.
Quebrando cabezas con la naturaleza de nuestros juegos y faústicos
deseos. Reconocemos y ejercemos la diversidad.
Convocamos a los
inéditos por la cultura‑culta. A los historiadores de
la histeria. A los cinéfilos en vigilia. A poetas efímeros,
y de Io efímero. Pintores y fotógrafos de pinceles punzo‑cortantes
y lentes en movimiento. A los rockomanos y cronistas del mundo
y del submundo... salgan de sus guaridas‑coladeras citadinas,
cubículos‑tumba de universidades congeladas, cobachas
de azotea o suites y estudios de irredentos instalados en el
rechazo al trabajo alineado... envien sus gritos atorados, sus
dardos perfumados, sus respuestas psicofísicas ‑sublimes
a la atmósfera cultural del espectáculo de utilería, del simulacro
que danza entre el humo del hielo seco, el ozono y el azufre.
Los convocamos a
sintonizar nuestras diferencias en el cuadrante armónico de
las disidencias. Desconfiados y escépticos de las grandes promesas
en tierra de trenes rigurosamente vigilados. Pres, mods y posts,
y "pre‑mods‑posts"; hacedores, mecenas
y gestores, hay lugar en este tren para viajeros que suban o
bajen para seguir en movimíento. Sin compromisos heterónomos,
con circularidad transversal. Hacer, dejar hacer y reconocer,
sin agandalles. Compartamos el viaje, este tren no tiene frenos.